A más de un año de los comicios presidenciales, el panorama político ya genera incertidumbre en los mercados. La posibilidad de que decenas de partidos políticos participen en la contienda ha encendido las alarmas sobre una eventual fragmentación del voto y sus consecuencias económicas. Este clima de incertidumbre podría intensificarse a medida que la campaña electoral se acerque.
Durante una conferencia reciente, Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp Ltd., expresó su preocupación por el impacto que el escenario político podría tener en los inversionistas. Según Ferrari, “el inicio de la campaña electoral a finales de este año podría aumentar la incertidumbre a medida que las actividades políticas se intensifiquen”.
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Fragmentación política: un desafío creciente
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proyecta que hasta 12,000 candidatos participarán en las elecciones presidenciales, parlamentarias y al Parlamento Andino de 2026. Este proceso electoral incluirá a más de 50 partidos políticos, lo que incrementa las probabilidades de una segunda vuelta protagonizada por agrupaciones minoritarias.
Michela Casassa, directora financiera de Intercorp Financial Services, destacó que la economía podría experimentar dos fases diferenciadas el próximo año. Según sus estimaciones, el primer semestre del 2025 será más dinámico debido a la actividad preelectoral, pero el crecimiento podría ralentizarse en la segunda mitad.
En 2024, la economía peruana logró un crecimiento estimado del 3%, superando el promedio regional de 2.2%. Sin embargo, los recuerdos del ciclo electoral de 2021, cuando la moneda cayó a mínimos históricos y el mercado de valores sufrió un desplome, aún persisten entre los inversores.
Durante la última elección presidencial, el temor a una administración radical de izquierda provocó una fuga de capitales de aproximadamente 17,000 millones de dólares. Aunque el gobierno de Pedro Castillo no concretó cambios radicales en la Constitución, su mandato estuvo marcado por inestabilidad, lo que culminó con su destitución en 2022.
Dina Boluarte asumió el poder tras la salida de Castillo, y aunque su popularidad entre los peruanos es baja, los sectores empresariales valoran su enfoque de preservar la economía de mercado. A pesar de esto, el país no escapó de una recesión poco común en 2023, lo que dejó a muchos inversionistas en alerta frente a las próximas elecciones.
Más partidos, más incertidumbre
La inscripción masiva de nuevos partidos políticos para 2026 no solo refleja un sistema político fragmentado, sino que también pone presión sobre las instituciones electorales. Ciudadanos por el Perú, el partido más reciente en obtener su habilitación, es liderado por Nicanor Boluarte, hermano de la actual presidenta y figura polémica investigada en el caso Waykis.
Según estimaciones del JNE, alrededor de 40 partidos ya están oficialmente inscritos, destacando Acción Popular, Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Perú Libre, Renovación Popular, Avanza País y Juntos por el Perú como las agrupaciones con mayor reconocimiento.
El presidente del JNE, Roberto Burneo, aseguró que el proceso electoral será transparente, pese al gran volumen de candidaturas. “Podemos garantizar totalmente la transparencia del trabajo del JNE y del sistema electoral en general”, afirmó Burneo.
Perspectivas económicas bajo vigilancia
El panorama económico peruano se encuentra en una posición delicada. Si bien la estabilidad actual ofrece cierto respiro, las elecciones de 2026 podrían determinar el futuro del mercado financiero y de los flujos de inversión. La polarización política y la fragmentación del voto siguen siendo factores clave a seguir de cerca.
Gianfranco Ferrari lo resumió con claridad: “Si hay 30 o 40 candidatos y falta más de un año para las elecciones, cualquier cosa puede pasar”. Esta incertidumbre ya está afectando las expectativas de los inversores, quienes estarán atentos a cada movimiento en el escenario político y económico del país.
Con un sistema electoral saturado y un contexto político polarizado, el Perú se prepara para un año de cambios que, sin duda, marcarán el rumbo de su economía y estabilidad a largo plazo.












