Por: Lorena Carbone, directora de Adecco Sales & Marketing
En la mayoría de ocasiones, luego de contratar al candidato ideal, se nos presenta un nuevo desafío: ¿cómo asegurar su fidelización con la empresa desde el primer día? La clave está en un proceso de onboarding y retención que construya el camino para mantener este nuevo talento informado y, sobre todo, motivado a lo largo de su trayectoria en la empresa. Desde mi experiencia en retail, he dividido este journey en cuatro etapas esenciales para lograrlo de manera efectiva: Iniciación; Fidelización; Capacitación y Desarrollo; y Salida.
En la primera fase denominada Iniciación, es crucial proporcionar una capacitación integral que abarque no solo sus funciones específicas, sino también la estructura de la empresa, procedimientos, recursos humanos, sistemas con los que interactuará y todo lo que debe saber para realizar sus funciones de manera óptima. Recomiendo que este proceso dure alrededor de ocho días, durante los cuales un grupo selecto de colaboradores guíe al nuevo miembro y sean también modelos a seguir. Aunque es un proceso intensivo, nos permitirá obtener un primer KPI positivo sobre la satisfacción del personal, que deberíamos medir en los primeros 20 días del colaborador en la empresa, para ajustar y potenciar el proceso de introducción para futuros talentos.
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En la etapa de Fidelización entra a tallar qué es lo que tenemos para ofrecerle: canales de comunicación efectivos, beneficios atractivos, eventos, entre otras acciones que refuercen el sentido de comunidad en la empresa. Esta fase nos ayudará a evaluar cómo se percibe el clima laboral, y ajustar lo necesario para aumentar la satisfacción de las personas nuevas y del equipo en general.
En paralelo, es importante iniciar con la fase de Capacitación y Desarrollo. El objetivo es potenciar las habilidades del colaborador y evaluar su desempeño continuo. Para ello, es importante considerar planes de aprendizaje y crecimiento, capacitaciones, entre otros beneficios, sin dejar de validar su esfuerzo y resultados mediante iniciativas de reconocimiento. El éxito de esta fase es medible a través del tiempo de permanencia del talento en la empresa.
Finalmente, la Salida es una oportunidad importante para identificar áreas de mejora y evaluar nuestras tasas de rotación. Mediante encuestas o entrevistas de offboarding, podemos obtener insights de peso, que también contribuirán a fortalecer nuestra marca empleadora.
Mi experiencia en Adecco me ha demostrado que, gracias a este enfoque, podemos marcar una diferencia en nuestra fuerza laboral, generar una experiencia positiva que asegure el compromiso de nuestros equipos, aumentar la retención de talento y ayudar a cada colaborador a alcanzar su máximo potencial. Esto ha sido posible gracias al apoyo y compromiso de todos los involucrados: líderes, mentores y los propios nuevos colaboradores, quienes, con su disposición y entusiasmo, han hecho de este programa un éxito para el bienestar colectivo de la empresa.
Y así es como obtenemos un win – win: un colaborador feliz, informado y motivado; un equipo unificado y enfocado en sus objetivos; y una organización en la que trabajar sea una experiencia gratificante.














