Cuando faltan menos de cinco semanas para el pitazo inicial del partido inaugural del Mundial de este año, la FIFA ya cerró acuerdos de transmisión con más de 175 países. Sin embargo, China e India, que concentran cerca de tres mil millones de habitantes, todavía permanecen fuera de la lista. Esta situación refleja una disputa por los derechos televisivos que enfrenta al máximo organismo del fútbol con los dos mercados más poblados del planeta.
La próxima Copa del Mundo será la más grande de la historia: contará con 48 selecciones y 104 encuentros que se jugarán en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio. Según cifras de la propia FIFA, China representó el 49,8% de todas las horas de visualización en plataformas digitales y redes sociales durante Qatar 2022. Por su parte, India registró 32 millones de espectadores digitales solo en la final del último Mundial.
Precios enfrentaron a China y la FIFA
Uno de los principales factores detrás del conflicto son las diferencias horarias. Debido a que el campeonato se disputará en Norteamérica, los partidos más atractivos comenzarán a las 3:00 de la mañana en Pekín y Shanghái, y a las 0:30 en Nueva Delhi. Estos horarios reducen considerablemente el atractivo publicitario, ya que la audiencia potencial disminuye fuera de los aficionados más fieles.
Como consecuencia, los anunciantes evitan pagar tarifas elevadas por espacios comerciales y las cadenas encuentran dificultades para justificar inversiones de decenas de millones de dólares. La situación en China mantuvo un nivel de tensión similar durante las negociaciones. Inicialmente, la FIFA solicitó 300 millones de dólares por los derechos de transmisión del Mundial en ese mercado, mientras que la oferta presentada por CCTV —la televisora estatal china y única autorizada legalmente para negociar este tipo de acuerdos— fue de apenas 60 millones de dólares.
Posteriormente, el organismo redujo sus exigencias a 120 millones, aunque finalmente el trato se cerró también en 60 millones de dólares, lo que representó un descuento del 80% respecto al precio inicial planteado por la FIFA y sin concesiones económicas por parte de China. Mientras tanto, aficionados chinos cuestionaron en redes sociales las diferencias de precios planteadas entre China e India.
Tradición televisiva en riesgo
Desde el Mundial de Argentina 1978, CCTV ha transmitido todas las ediciones de la Copa del Mundo sin interrupciones. Habitualmente, los acuerdos quedaban definidos con suficiente anticipación para desarrollar campañas promocionales y asegurar patrocinadores. Sin embargo, esta vez el torneo comenzará en apenas cinco semanas y las negociaciones continúan sin resolverse. En las ediciones de 2018 y 2022, por ejemplo, la televisora china ya había asegurado los derechos varios meses antes del inicio del campeonato.
A este escenario se suma otra dificultad: periodistas chinos habrían enfrentado problemas para conseguir visados destinados a la cobertura del Mundial. Esta situación podría afectar la calidad de las transmisiones y reducir el atractivo comercial para las marcas patrocinadoras del país, que forman parte importante del ecosistema financiero vinculado al torneo.
Las negociaciones entre la FIFA y las cadenas de China e India estuvieron marcadas por fuertes diferencias económicas en torno al valor de los derechos de transmisión. Mientras el organismo buscaba maximizar sus ingresos comerciales, las televisoras intentaban ajustar los costos ante las limitaciones publicitarias derivadas de los horarios del torneo en Asia. Finalmente, la FIFA logró cerrar acuerdos en ambos mercados a pocas semanas del inicio del Mundial.
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