En una clara señal de alerta para la industria de telecomunicaciones, la agencia de calificación crediticia Moody’s ha decidido reducir la clasificación de Telefónica del Perú. Este ajuste se produce tras la reciente solicitud de la operadora para iniciar un procedimiento concursal ordinario con el objetivo de reestructurar sus obligaciones financieras.
La rebaja en la calificación se da en un contexto donde el sector ha mostrado un crecimiento moderado, con un aumento del 2.1% interanual en el tercer trimestre de 2024. Sin embargo, Moody’s expresa su preocupación por el impacto de la feroz competencia en precios y servicios, lo que podría afectar la capacidad de la empresa para mantener ingresos estables y rentabilidad a largo plazo.”
Detalles sobre la rebaja de la clasificación de Moody’s
Moody’s ha rebajado la calificación del cuarto y sexto programa de bonos corporativos de Telefónica del Perú a CCC.pe, lo que indica una calidad crediticia muy débil, en comparación con la calificación anterior de A.pe. Asimismo, la categoría de las acciones comunes ha sido ajustada a 4.pe, lo que refleja una combinación débil de flujo de efectivo y liquidez en el mercado, en contraste con la calificación previa de 3.pe.
La revisión a la baja de la calificación se sustenta en el continuo deterioro de la posición financiera de Telefónica del Perú, el cual ha afectado notablemente su estructura patrimonial. Esta situación se deriva de una caída en los ingresos, impulsada por la creciente competitividad en los diversos sectores en los que opera la empresa, así como de los costos asociados a la transición tecnológica de HCF a fibra óptica.
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Telefónica del Perú enfrenta una creciente presión financiera debido a elevados costos administrativos que no pueden ser cubiertos por la generación propia de ingresos. Además, la compañía se ve afectada por gastos extraordinarios, principalmente vinculados a contingencias tributarias y al deterioro de activos.
Moody’s destaca la precariedad del patrimonio de la operadora, que ha experimentado pérdidas acumuladas significativas. A pesar de los esfuerzos realizados por los accionistas para mitigar estas pérdidas a través de la capitalización de préstamos y reservas, el patrimonio ha sufrido una disminución anual del 55,62% al cierre de 2024.
Desempeño negativa EBITDA y flujo de caja
La agencia de calificación también ha subrayado que tanto el EBITDA como el flujo de caja operativo (FCO) de Telefónica del Perú presentan cifras negativas, lo que ha dificultado el cumplimiento del servicio de deuda. Esta situación complica aún más la posibilidad de acceder a financiamiento adicional, lo que crea un panorama desalentador para la operadora.
Con respecto a la solicitud de un procedimiento concursal ordinario presentada por Telefónica del Perú, Moody’s Local Perú ha advertido que la empresa carece de la capacidad necesaria para soportar el continuo deterioro de sus resultados. Esto la coloca en una posición de alto riesgo en cuanto a la reestructuración de sus obligaciones, lo que determina una perspectiva negativa sobre su futuro financiero.
Incertidumbres sobre el cumplimiento de obligaciones financieras
La agencia de calificación enfatiza que las rebajas reflejan la incertidumbre existente en torno a los mecanismos con los que la operadora planea afrontar los próximos vencimientos financieros y sus pasivos en general. Esto indica una alta probabilidad de que Telefónica del Perú no cumpla con sus obligaciones durante el ejercicio 2025 en las condiciones y términos previamente acordados.
“[Esto] se encuentra relacionado, además, a la incertidumbre sobre futuros préstamos y capitalizaciones, ya que en nuestra opinión la Compañía no es un activo estratégico para Telefónica S.A. (en adelante, Empresa Matriz del Grupo Telefónica), a pesar de los préstamos otorgados por Telefónica Hispanoamérica (en adelante, Accionista de Control) para afrontar sus gastos operativos corrientes, reducir pérdidas acumuladas y afrontar parcialmente las contingencias tributarias”, señala Moody’s.
“No menos importante resulta la opinión con salvedad de los auditores externos, que indica que existe incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la Compañía para continuar como empresa en marcha”, añade.












