El 29 de abril, la asociación comercial Footwear Distributors and Retailers of America (Distribuidores y Minoristas de Calzado de Estados Unidos) envió una carta al presidente Donald Trump, en la que solicita reconsiderar los aranceles impuestos a los productos del sector. La organización argumenta que estos gravámenes encarecerán significativamente el costo del calzado en Estados Unidos y amenazan la supervivencia de muchas empresas del rubro.
El texto de la carta destaca que, de seguir la actual política arancelaria, tanto los empleos como los consumidores en el país sufrirían las consecuencias. La asociación calificó la situación como una “amenaza existencial” para la industria y afirmó que “esto representa una emergencia que requiere atención y acción inmediatas”, buscando evitar un posible cierre masivo de negocios y pérdida de empleos en el sector.
Entre las empresas que respaldan la solicitud se encuentran gigantes como Nike Inc. (NKE), Under Armour Inc. (UAA), Puma SE y la filial estadounidense de Adidas. Todos coinciden en que los aranceles no logran incentivar un regreso de la producción a EE.UU., ya que esto implica una inversión de capital sustancial y una larga planificación para reubicar cadenas de suministro, procesos que consideraron poco viables en plazos cortos.
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Repercusiones en marcas internacionales y países productores
El rechazo de la industria del calzado a los aranceles refleja la preocupación por el incremento en costos y la potencial pérdida de competitividad en el mercado estadounidense. La petición busca evitar que medidas proteccionistas afecten el sector y que las industrias relacionadas puedan seguir operando con sostenibilidad en el largo plazo.
De acuerdo con la carta enviada por las principales firmas del sector, las compañías no poseen la capacidad de asimilar los incrementos en los costos provocados por los aranceles mientras adaptan sus cadenas de suministro para centrarse en la producción local. La transición hacia modelos de fabricación en Estados Unidos requeriría tiempo y recursos que, en el escenario actual, resultan inviables para muchas empresas.
Los principales países productores de calzado, como Vietnam e Indonesia, se enfrentan a algunos de los porcentajes arancelarios más elevados. En particular, la mitad del calzado de Nike, una de las marcas más influyentes, se fabrica en Vietnam, lo que subraya la sensibilidad del sector ante las medidas tarifarias.
Reacción gubernamental y su impacto en los mercados
El mes pasado, el Gobierno de Donald Trump anunció una pausa de 90 días en la aplicación de muchos de los aranceles propuestos, incluyendo aquellos dirigidos a Vietnam e Indonesia. La medida, sin embargo, generó una fuerte caída en los mercados bursátiles y provocó protestas masivas de líderes empresariales, que advirtieron sobre los efectos negativos en la economía y en la competitividad del sector manufacturero estadounidense.
La suspensión temporal de los aranceles refleja la tensión entre las políticas proteccionistas y la necesidad del sector empresarial de mantener la estabilidad en sus costos y cadenas de producción en un escenario global cada vez más complejo. La resolución de esta incertidumbre será clave para definir los próximos pasos de la industria del calzado en Estados Unidos y en sus principales países proveedores.












