La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) pondrá en funcionamiento el servicio Aerodirecto Norte a partir del 30 de marzo. Esta ruta conectará la zona norte de Lima con el nuevo aeropuerto Jorge Chávez, pasando por avenidas principales como Izaguirre, Panamericana Norte, Tomás Valle y Faucett. Sin embargo, solo contará con entre 8 y 10 buses, lo que ha generado críticas sobre su capacidad para atender la demanda.
El punto de partida estará en el cruce de las avenidas Izaguirre y Universitaria, en Los Olivos. Desde allí, los buses circularán por ocho paraderos hasta llegar al terminal aéreo, ubicado en el Callao. Según la ATU, esta nueva ruta busca mejorar el acceso al aeropuerto para pasajeros, familiares y trabajadores.
Paraderos y conexión con otros servicios
El Aerodirecto Norte hará paradas en Izaguirre (con Universitaria), Municipalidad de Los Olivos (Izaguirre con Las Palmeras), Megaplaza, Plaza Norte, Universitaria (con Tomás Valle), Dominicos (con Tomás Valle), Av. Perú (con Tomás Valle), Aduanas (Faucett), Monark y el Embarque Aeropuerto. El destino final estará en el boulevard principal del nuevo aeropuerto.
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Además, la ATU indicó que los pasajeros podrán enlazar con el Metropolitano a través de los buses alimentadores en la zona de Izaguirre y Antúnez de Mayolo. De esta forma, los viajeros tendrán opciones de traslado más amplias sin necesidad de recurrir a otros medios de transporte informal.
El ministro de Transportes y Comunicaciones, Raúl Pérez-Reyes, confirmó que las cinco rutas del Aerodirecto operarán con una flota total de 40 a 50 buses. Esto significa que el único transporte público autorizado para ingresar al nuevo terminal tendrá un número limitado de unidades.
Críticas por la cantidad de buses
A pesar de la utilidad de esta recorrido, especialistas han expresado preocupación por la reducida flota de unidades. Luis Quispe Candia, director de la ONG Luz Ámbar, cuestionó que solo se dispongan entre 8 y 10 buses por ruta para el servicio. En su opinión, la ATU debería realizar un estudio de origen y destino para determinar cuántos pasajeros requerirán el servicio y ajustar la cantidad de unidades.
Actualmente, más de 17.000 personas trabajan en el aeropuerto Jorge Chávez, sin contar los miles de pasajeros que se movilizan diariamente. La capacidad de la nueva flota podría ser insuficiente para cubrir la demanda, lo que generaría esperas prolongadas y saturación en los buses.
Ante este panorama, se espera que la ATU evalúe la posibilidad de incrementar la cantidad de unidades según el comportamiento del servicio en sus primeras semanas. Los usuarios también podrán brindar retroalimentación sobre la eficiencia y tiempos de espera, lo que podría derivar en ajustes en la frecuencia de los viajes.












