Un anuncio inesperado y sorpresivo realizó este viernes la startup estadounidense OpenAI . En un comunicado, dio a conocer que la junta directiva de la empresa perdió la confianza y removió con efecto inmediato al CEO y fundador, Sam Altman , quien se había vuelto la cara visible de la industria de la inteligencia artificial el último año.
En su blog, la empresa que desarrolló ChatGPT y que ha recibido millas de millones de dólares en financiamiento de gigantes como Microsoft , dijo que la actual directora de tecnología , Mira Murati , se desempeñará como directora ejecutiva interina, mientras se elige a un nuevo CEO permanente.
De la misma forma, indicaron que el confundador de la empresa, Greg Brockman, también abandonará el directorio, aunque seguirá siendo parte de OpenAI.
“La salida de Altman se produce tras un proceso de revisión deliberativa por parte del consejo, que llegó a la conclusión de que no fue consistentemente sincero en sus comunicaciones, obstaculizando su capacidad para ejercer sus responsabilidades . El directorio ya no confía en su capacidad para seguir dirigiendo OpenAI”, señaló la startup en el comunicado.
Junto con agradecer la labor que tuvo Altman desde la fundación de OpenAI, la empresa dijo que “creemos que es necesario un nuevo liderazgo a medida que avanzamos (en nuestro camino)”.
En un tuit posterior a la noticia, Altman escribió que le “encantó” su “tiempo en OpenAI”. “Fue transformador para mí personalmente y, con suerte, un poco para el mundo. Sobre todo, me encantó trabajar con gente tan talentosa”, señaló. “Tendré más para decir sobre lo que sigue más adelante”, completó.

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Un anuncio sorpresivo
El anuncio se da apenas una semana después de la conferencia en que OpenAI diera a conocer el lanzamiento de su tienda, que superó los 100 millones de usuarios activos semanales y el debut de ChatGPT-4 Turbo para desarrolladores.
También, se produce en medio de las conversaciones con inversionistas para vender un porcentaje de las acciones de la startup que catapultaría su valorización hasta los US$ 86 mil millones.
Altman participó esta semana en el Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC) , donde habló acerca del futuro de la inteligencia artificial generativa, sin dar indicios de su posterior salida al mando de la compañía.
En la instancia, el ejecutivo, quien ha sido uno de los personajes de la industria que se ha mostrado favorable a una supervisión gubernamental de la IA, dijo que los cambios regulatorios pronto serán necesarios .
“No necesitamos una regulación estricta aquí ni probablemente durante las próximas dos generaciones”, afirmó. “Pero en algún momento, cuando un modelo pueda producir el equivalente a una empresa entera, o a un país entero, o al mundo entero, tal vez queramos cierta supervisión colectiva en torno a eso ”.

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El legado de Altman
Altman, considerado uno de los personajes más influyentes en todo lo que se refiere a la inteligencia artificial, es uno de los fundadores de OpenAI, una aventura que inició en 2015 tras haber pasado, entre otros lugares, por YCombinator, la aceleradora de startups más importante de Silicon Valley. En la fase inicial, compartió el bastón de mando con Elon Musk hasta la salida del magnate en 2018 por un posible conflicto de intereses con Tesla.
Uno de los cambios que propició Altman fue la reestructuración de OpenAI hace cuatro años, cuando adoptó una estructura más similar a la de una empresa al uso (se montó como una fundación) con el fin de recaudar capital para lograr seguir avanzando en su objetivo de garantizar que la inteligencia artificial generativa “beneficiase a toda la humanidad”.
Aunque la compañía era conocida en la industria tecnológica, la fama le llegó a finales del pasado año, cuando lanzó ChatGPT, un chatbot que se convirtió en la aplicación que más rápido alcanzó los 100 millones de usuarios activos. Algo que ocurrió dos meses después de su puesta en circulación.
Semanas después llegó lo que sería, desde el punto de vista financiero, la hormona del crecimiento para OpenAI: una inversión de 10.000 millones de dólares por parte de Microsoft. Desde entonces, la firma liderada por Altman y la multinacional de Redmond se convirtieron en una pareja de baile que se pusieron al frente de la competición para liderar la inteligencia artificial generativa, algo que obligó a Google a mover fichas y acelerar sus planes en torno a esta tecnología.
Respecto al despido de Altman, Microsoft expresó al medio The Verge: “Tenemos una asociación a largo plazo con OpenAI y seguimos comprometidos con su equipo para traer esta nueva era de inteligencia artificial a nuestros clientes”.
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