El tipo de cambio cerró la semana en S/3,3650, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en un contexto donde el dólar acumula una depreciación anual de 10,5%. Este retroceso lo lleva a niveles registrados hace cinco años. El panorama económico mantiene la atención en la oferta de divisas. La evolución del mercado exige evaluar el impacto de estos movimientos.
El entorno financiero muestra un flujo elevado de dólares que influye en la cotización del billete verde. De manera paralela, el PBI de septiembre avanzó 3,9% y superó las proyecciones iniciales. La combinación de estos indicadores refuerza la importancia del seguimiento cambiario. El análisis recae en el rol que cumple la autoridad monetaria en este escenario.
BCRP intensifica compras de dólares
El BCRP realizó su quinta intervención del año al adquirir US$157 millones y elevar a US$510 millones el total de compras. Las operaciones previas sumaron US$27 millones, US$77 millones, US$171 millones y US$78 millones. Además, alrededor de la 1:30 p. m. realizó otra compra por US$51 millones a un promedio de S/3,3620. Estas acciones responden al aumento de oferta de divisas.
Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP, afirmó que estas acciones no se veían desde abril de 2020. “Esta política para reducir la volatilidad se va a mantener”, indicó. También recordó las características del régimen cambiario. “La intervención cambiaria continuará para reducir la volatilidad del tipo de cambio. El Banco Central no tiene como objetivo un nivel específico”, expresó.
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En el mercado paralelo el dólar se compra a S/3,355 y se vende a S/3,375. En el sistema bancario se ubica en S/3,365 para la compra y S/3,374 para la venta. Estas cotizaciones se desarrollan mientras las monedas de la región muestran avances. Los inversionistas aguardan datos de Estados Unidos para conocer próximos movimientos de la Reserva Federal.
Factores que explican la caída
La baja del dólar responde al fuerte ingreso de divisas por exportaciones récord de cobre y oro. El BCRP proyecta que la balanza comercial cerrará el año alrededor de US$30.000 millones. A esto se suma la venta de dólares por parte de empresas y del Estado para cumplir obligaciones en soles. Ese flujo amplía la oferta en el mercado local.
En el frente internacional, el dólar global se debilita por expectativas de una política monetaria más flexible en Estados Unidos. El oro al contado alcanzó US$4.162 la onza y marcó un nuevo máximo. Un dólar más débil vuelve más atractivo el metal para quienes usan otras monedas. Esa dinámica añade presión adicional al tipo de cambio.
El tipo de cambio bajo beneficia a importadores que requieren insumos o productos externos. También reduce los costos de empresas con deudas en dólares al convertir sus pagos a soles. Los hogares registran un alivio indirecto por menores presiones inflacionarias. Estas condiciones completan el escenario actual en el mercado cambiario.












