La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de los procesos cotidianos dentro de numerosas empresas peruanas. Actualmente, distintas organizaciones la utilizan para elaborar reportes gerenciales, diseñar presentaciones para directorios e incluso preparar a ejecutivos antes de reuniones estratégicas. Sin embargo, pese al avance de estas herramientas, gran parte del sector corporativo todavía no cuenta con mecanismos claros para supervisar y regular su uso.
Uso de IA sin reglas claras
Aunque existe interés por adoptar inteligencia artificial, muchas organizaciones aún no convierten esa intención en medidas concretas. Una de las especialistas responsables del análisis sostuvo que persiste una brecha evidente entre el entusiasmo empresarial y la implementación real de políticas internas. Según los resultados, 78% de los encuestados considera que la IA mejora las decisiones estratégicas y 97% desea ampliar sus conocimientos sobre el tema.
No obstante, apenas 10% afirma que su empresa ya cuenta con lineamientos aprobados para regularla, mientras que solo 24% delegó formalmente la supervisión a un comité del directorio y 12% implementó medidas para mitigar riesgos asociados. El informe advierte que el principal desafío ya no radica en la tecnología, sino en la capacidad de transformar el interés en decisiones empresariales concretas.
Dentro de las compañías, la IA ya comenzó a utilizarse incluso en espacios donde todavía no existen protocolos definidos. El reporte señala que 36% de los participantes reconoce que la gerencia emplea estas herramientas para preparar documentos dirigidos al directorio y 30% admite usarlas antes de reuniones corporativas. Aun así, la supervisión formal continúa siendo reducida o inexistente en numerosos casos. La especialista explicó que la inteligencia artificial ya opera dentro de las organizaciones, aunque muchas veces sin regulación interna específica.
Ese escenario también genera inquietudes relacionadas con la confidencialidad de la información, la protección de datos personales y eventuales riesgos legales. Sectores como salud, finanzas o servicios profesionales figuran entre los más sensibles debido a que un uso inadecuado de plataformas abiertas podría comprometer datos críticos de clientes y usuarios. Por ello, la ejecutiva advirtió que limitar la discusión de IA exclusivamente al área tecnológica constituye un error, ya que estas herramientas participan cada vez más en la toma de decisiones corporativas de alto nivel.
Adopción empresarial desigual
El reporte identifica a ChatGPT, Gemini y Copilot como las plataformas más utilizadas entre los ejecutivos consultados. Sin embargo, cerca de una quinta parte de los participantes indicó que no utiliza herramientas de inteligencia artificial o desconoce exactamente cuáles emplea. Para la especialista, este resultado refleja que muchas organizaciones aún atraviesan una etapa inicial de adopción, pese a que la tecnología ya forma parte del entorno empresarial cotidiano.
A diferencia de otros procesos de transformación corporativa, el análisis detectó que el avance frente a la IA presenta características bastante similares entre distintos tipos de empresas. La investigación evaluó variables como edad, experiencia en directorios, tamaño empresarial, sectores económicos y estructura de propiedad, sin encontrar diferencias significativas entre compañías familiares y corporativas, ni entre ejecutivos jóvenes y directores con mayor trayectoria.
La ejecutiva comparó esta situación con los primeros meses de la pandemia, cuando todas las organizaciones debieron adaptarse simultáneamente al trabajo remoto. Según indicó, la IA provoca hoy una dinámica parecida: las empresas comprenden que el cambio ya llegó, pero todavía no logran definir cómo responder de manera estructurada.
Incluso las empresas con mayores ingresos muestran niveles más altos de cautela. Apenas 18% de directores de compañías que facturan más de US$ 500 millones utiliza IA para preparar reuniones, frente al 32% registrado en organizaciones de menor tamaño. La especialista explicó que las estructuras más rígidas y las mayores exigencias regulatorias suelen ralentizar la adopción tecnológica en grandes corporaciones.
Además, el informe revela que 66% de los directorios desconoce cuánto emplea IA su competencia y 68% nunca recibió capacitación sobre el tema. Para la ejecutiva, estos datos reflejan una desconexión importante entre la velocidad del cambio tecnológico y la reacción empresarial, ya que muchas compañías reconocen la relevancia de la IA, pero todavía no la consideran prioritaria.
Barreras y competitividad
Más de 250 comentarios abiertos recopilados en la investigación muestran preocupaciones recurrentes entre directores y ejecutivos. Entre las respuestas aparecen referencias a la falta de orientación, escasez de recursos y desconocimiento sobre cómo iniciar procesos de adopción tecnológica. Según la especialista, estas dificultades evidencian principalmente problemas organizacionales y no limitaciones técnicas. A su juicio, lo que falta en numerosas compañías es una estructura clara de gobernanza para gestionar la IA.
La ejecutiva también señaló que muchas organizaciones continúan abordando la inteligencia artificial desde una posición marcada por el temor o la excesiva cautela, pese a que el riesgo de quedar rezagadas podría resultar mayor. En su opinión, el verdadero peligro ya no consiste en utilizar IA, sino en paralizarse mientras otras empresas avanzan más rápido. Asimismo, afirmó que el contexto actual representa una oportunidad global compartida, donde las organizaciones que integren la IA con rapidez y criterio podrán obtener ventajas relevantes en productividad, análisis y generación de negocios. Las compañías que no logren adaptarse enfrentarán mayores riesgos de pérdida de competitividad frente a actores más ágiles.
El informe también advierte que muchas empresas todavía perciben la IA únicamente como una herramienta orientada a mejorar la eficiencia operativa y no como una plataforma para crear nuevos productos, servicios o líneas de ingresos. Actualmente, solo 54% de las compañías incorpora inteligencia artificial dentro de su estrategia empresarial y apenas 18% impulsa activamente el desarrollo de agentes o soluciones basadas en esta tecnología entre sus directivos.
El rol de los directorios
Para describir la función que deberían asumir los directorios frente a la IA, la especialista utilizó una analogía vinculada al deporte. Según explicó, corresponde al directorio definir el terreno de juego, establecer las reglas y determinar cómo debe competir la organización. También indicó que, si la IA incrementa la competitividad empresarial, entonces su adopción debe incorporarse en la preparación de todo el equipo y compararse constantemente con las prácticas de otras organizaciones que ya avanzan en ese camino.
De acuerdo con el análisis, el reto principal no consiste en que los directorios implementen directamente las herramientas tecnológicas, sino en que definan prioridades, límites y criterios para utilizarlas dentro de las empresas. La ejecutiva consideró que muchas compañías todavía operan bajo modelos tradicionales donde se busca controlar todo antes de actuar. Sin embargo, sostuvo que la IA exige experimentar con mayor rapidez, aprender en menos tiempo y adaptarse continuamente a escenarios cambiantes.
Por esa razón, el estudio concluye que los directorios deberán acostumbrarse a trabajar con más flexibilidad y velocidad para responder al nuevo contexto tecnológico. La especialista remarcó que las empresas no solo deben enfocarse en reducir riesgos, sino también en detectar oportunidades de crecimiento antes que sus competidores. Finalmente, señaló que cuando una iniciativa recibe respaldo desde el directorio deja de percibirse como un desafío y comienza a convertirse en una realidad concreta. La discusión, según el informe, ya no pasa por determinar si la IA llegará a las empresas peruanas, sino por establecer quién asumirá la responsabilidad de gobernarla.
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