El Ranking Mundial de Talento evalúa a 69 economías según su capacidad para desarrollar, atraer y retener capital humano, un factor decisivo para la competitividad económica. La medición se construye a partir de 31 indicadores agrupados en tres factores: Inversión y Desarrollo, Atracción y Preparación. Se trata de una herramienta de referencia para la formulación de políticas públicas y empresariales en gestión del talento.
En su edición 2025, elaborada por el Institute of Management Development (IMD) de Suiza en colaboración con Centrum PUCP, el Perú alcanzó 42.3 puntos sobre 100, una ligera mejora de 2.1 unidades frente al año anterior. Sin embargo, el país mantuvo el puesto 59 de un total de 69 economías, lo que refleja un estancamiento en su competitividad de talento a nivel global.
La metodología considera factores como inversión educativa, infraestructura de salud, políticas de atracción, calidad de vida, oferta de profesionales especializados y resultados académicos. En este marco, los resultados muestran un panorama de contrastes para el Perú, con avances puntuales pero con debilidades estructurales que limitan su progreso.
Factores que explican la posición del Perú
En Inversión y Desarrollo, el país cayó al puesto 54 con 33.3 puntos, pese a un leve incremento en la participación laboral femenina y el gasto por estudiante. La baja inversión en educación como porcentaje del PBI y las limitaciones de infraestructura mantienen rezagada la formación de capital humano frente a otras economías más competitivas.
El factor Atracción se convirtió en el mejor desempeño relativo del país, con 42.4 puntos y la posición 52. El costo de vida competitivo (10° lugar) constituye una fortaleza para retener talento local. No obstante, esta ventaja pierde peso ante los bajos salarios gerenciales, la dificultad para captar especialistas extranjeros y la débil política empresarial de retención y motivación laboral (66° lugar).
En Preparación, Perú mejoró 8.1 puntos y alcanzó 26.1, pero siguió en el puesto 62. El sistema educativo muestra deficiencias graves en la educación básica (66°) y superior (64°), además de una escasa oferta de profesionales en áreas STEM y poca experiencia internacional en la dirigencia empresarial. Desde 2022, este pilar ha evidenciado una caída sostenida.
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Comparaciones globales y regionales
En el ámbito internacional, Suiza encabeza con un puntaje perfecto de 100, seguida de Luxemburgo e Islandia. El ascenso de Hong Kong al cuarto puesto y la entrada de Emiratos Árabes Unidos en el noveno lugar reflejan cambios relevantes en la dinámica global de talento. Singapur, que antes integraba el Top 3, retrocedió al séptimo puesto.
En América Latina, Chile lidera la región con el puesto 49, seguido por Colombia (57°), Perú (59°) y México (66°). Brasil (67°) y Venezuela (68°) cierran la clasificación. Un análisis de la Alianza del Pacífico muestra fortalezas relativas en Atracción, pero carencias comunes en Inversión y Desarrollo y en Preparación, lo que dificulta cerrar la brecha con las economías líderes.
El escenario peruano también está marcado por la alta informalidad laboral. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2024 esta alcanzó el 71%. El problema fue mayor en mujeres (73.3%) frente a hombres (69.9%). La OCDE atribuye este fenómeno a la baja calidad educativa, los altos costos de formalización, la rigidez regulatoria y la escasa capacitación técnica.
Consecuencias y retos para el país
“La fuga de talentos en el Perú es una de las principales consecuencias de la falta de un plan articulado para fortalecer la competitividad del capital humano. La migración de profesionales altamente calificados hacia mercados más estables y con mejores condiciones laborales no solo priva al país de su recurso estratégico más valioso, sino que también debilita la capacidad de innovación y productividad de las empresas locales.”, declaró Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP.
Si bien el panorama es adverso, el estudio destaca avances en la participación femenina en la fuerza laboral, la baja carga de impuestos personales y el costo de vida competitivo. Estas fortalezas, sin embargo, requieren complementarse con políticas integrales que permitan retener capital humano calificado y sostener la competitividad.
“Si no se implementan políticas públicas y privadas que combinen incentivos económicos, formación continua y descentralización de oportunidades, el Perú corre el riesgo de agravar su dependencia de talento externo y perder la posibilidad de transformar su capital humano en un verdadero motor de desarrollo sostenible”, advirtió Luis Del Carpio, director de la Maestría en Gerencia del Desarrollo Competitivo Regional en Centrum PUCP.

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