El Fenómeno El Niño (FEN) es un patrón climático recurrente en el Perú, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Sus efectos pueden desencadenar una serie de consecuencias en diferentes sectores, desde la agricultura hasta la pesca, pasando por la energía y el turismo.
Usualmente se presenta en dos dimensiones: el Niño Costero, que afecta directamente la costa-norte del país con lluvias e inundaciones y cuya alerta fue dada el 16/03/23 por las autoridades locales. A su vez, está el Niño Global, que impacta en todo el mundo con lluvias y sequia y cuya presencia fue confirmada el pasado 8/6/23 por la agencia norteamericana NOAA.
Ambos eventos en ocasiones pueden coincidir como en los años 1982-1983 y 1997-1998. Actualmente, las autoridades asignan una probabilidad de 88% de ocurrencia de un Niño Global y de 84% de un Niño Costero para el verano de 2024. Según el ENFEN (comisión multisectorial), actualmente nos encontramos en presencia del Niño Costero.
¿De qué manera el Fenómeno El Niño afecta a los sectores económicos?
El Niño Costero y el ciclón Yaku, juntamente con el retraso de lluvias, la carestía y escasez de fertilizantes y las heladas hasta mayo de este año, provocó una caída histórica de la producción agraria (-20% en abril, la mayor en 25 años), resalta el Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank Perú.
En tanto, el sector pesca ha presentado una reducción de la biomasa, lo cual ha motivado una postergación de la temporada de pesca. Inclusive si se autoriza, se espera una reducción de la cuota y un menor tiempo de extracción, lo cual implicaría un menor crecimiento para el próximo año.
📣 Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” – #ENFEN mantiene el estado de “Alerta de El Niño costero”. El evento continuará hasta el verano de 2024 con una probabilidad de 77 %.
— ENFEN (@enfenperu) June 1, 2023
Comunicado ➡️ https://t.co/AcEXxhU0U3 pic.twitter.com/lyMB8Nc55w
Recientemente, el BCRP cambió sus proyecciones económicas incorporando la ocurrencia de un FEN débil. El crecimiento económico fue revisado a la baja, pasando de 2.6% a 2,2% para el 2023, alejándose del crecimiento potencial que fue revisado también a la baja (de 2.9% a 2.6%). Usualmente este tipo de eventos climatológicos afectan la producción de bienes y servicios y también el stock de capital de la economía, afectando a la producción potencial.
Los principales impactos se observan sobre el crecimiento estimado del sector agropecuario (de 2.2% a 0.4%), la pesca (de +5% a -15%), y la manufactura primaria (de 5.3% a 0.0%), alertan los analistas económicos.
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Por el lado del gasto, se redujo la proyección de exportaciones (de 3.9% a 3.4%), de inversión privada (-0.5% a -2.5%) – acompañada de una lenta recuperación de la confianza empresarial- y, en menor medida, de consumo privado (de 2.8% a 2.6%).
El gobierno ha declarado el estado de emergencia en 18 regiones del país por peligro inminente ante intensas precipitaciones pluviales por el fenómeno El Niño, por 60 días calendario.

Impacto del FEN a nivel global
Uno de los efectos de corto plazo del FEN son las sequías en la zona del canal de Panamá, lo cual está limitando el paso de embarcaciones por los bajos niveles de agua. Esta situación perjudica al comercio mundial pues genera interrupciones en la cadena logística.
Se proyecta que el nivel mínimo de agua se alcance en julio, por lo cual las autoridades de Panamá han impuesto cargos por excedentes y límites de peso a los buques en esta ruta clave del comercio mundial. El canal de Panamá es una vía importante para el transporte marítimo entre el océano Pacífico y Atlántico y representa el 6% del comercio mundial.
En el pasado las economías se han tomado tiempo en recuperarse del FEN. Un fenómeno como el de 1982-1983 redujo el crecimiento de EE.UU. un 3% y el del Perú e Indonesia un 10% durante los siguientes años. Según el Banco Mundial, la inflación de los alimentos excedió su nivel promedio.
¿Qué se espera para los siguientes meses?
Scotiabank redujo su pronóstico de crecimiento económico para el 2023 de 1,9% a 1,4%. “En términos generales, nuestro cambio de proyección en el PBI tiene que ver con dos factores. Primero, la tendencia de crecimiento en lo que va de 2023 ha sido muy débil; y, en segundo lugar, estamos viendo un mayor impacto de lo que esperábamos del clima relacionado con El Niño en el PBI“, señala la entidad financiera.
Asimismo, el Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank estima que la inflación de fin de periodo termine en 5%, tomando en consideración el impacto negativo que está teniendo en el sector agropecuario y pesca.
Cada FEN tiene un impacto diferente, ya sea por las características específicas de cada evento o las condiciones de cada sector. El impacto final dependerá en parte de la coincidencia entre el Niño Costero y Niño Global, así como de las consecuencias que se desencadenarán tanto en a nivel de regiones como de sectores económicos.
“No obstante, los pronósticos más confiables se tendrán después hacia setiembre u octubre cuando se supere la barrera de predictibilidad y se obtengan pronósticos más confiables”, finaliza.












