La dinámica de poder al interior de Falabella, una de las empresas más relevantes del comercio en Chile y Sudamérica, se encamina hacia una reestructuración. A poco más de un año de la próxima renovación del directorio, programada para 2026, se ha confirmado que las familias controladoras no renovarán el pacto de accionistas vigente desde 2003 y ratificado en 2013.
Esta decisión marca el fin de un acuerdo que reguló la actuación conjunta de los principales socios durante más de dos décadas, cuando estos controlaban más del 88% de la compañía. Actualmente, manejan en conjunto poco más del 66%.
En enero de 2021, Juan Cúneo, histórico accionista y expresidente de Falabella, abordó públicamente la crisis que atravesó la firma debido a los problemas con el canal de ventas online. “Clientes enojados por compras online que nunca llegaron y caos en las devoluciones” marcaron ese periodo, lo que provocó una pérdida abrupta de valor: la capitalización bursátil cayó de un peak de US$ 24.000 millones en 2018 a US$ 5.200 millones a inicios de 2020. Las tensiones internas aumentaron, y los socios se dividieron en dos bloques enfrentados, atribuyéndose mutuamente la responsabilidad por la crisis.
Este quiebre dio paso a un reordenamiento interno. Las familias Cúneo, Heller Solari y Del Río lograron desplazar a Carlo Solari de la presidencia, instalando en su lugar al ex Walmart, Enrique Ostalé. También reemplazaron al gerente general Gastón Botazzini por Alejandro González. Aunque esta facción se adjudica la mejora en los resultados, desde el bloque opuesto argumentan que las decisiones clave fueron tomadas bajo la administración anterior.
Resultados financieros al alza, pero sin pacto
Falabella ha logrado revertir sus cifras. En 2024, su acción cerró con un alza del 60% y en lo que va de 2025 acumula una rentabilidad del 34%, situándose en su valor más alto desde abril de 2019, en torno a los $4.600. Actualmente, su capitalización bursátil supera los US$ 12.260 millones. Además, en el primer trimestre del año, la empresa ganó US$ 200 millones, encadenando cinco trimestres consecutivos de mejora. Estas cifras alimentan la expectativa de que Falabella recupere pronto su grado de inversión.
Pese a estos positivos resultados, el pacto de accionistas llegará a su fin el próximo 1 de julio. Aunque internamente se percibe un ambiente de calma y optimismo, un miembro del pacto advierte: “Hoy, están todos felices; no hay dos bandos, no hay fuerzas opuestas y están todos alineados”. Sin embargo, la frase que se repite en los círculos de las familias controladoras es: “No hay animus societatis”, lo que evidencia la falta de un interés común para continuar con la actuación conjunta.
El término del pacto no implica un anuncio ruidoso. Las familias comunicarán a la CMF (Comisión para el Mercado Financiero) la decisión sin mayores declaraciones públicas. Este giro abre la puerta a una competencia directa por el control del directorio.
Distribución accionaria y rol de independientes
Actualmente, las familias Cúneo, Del Río y el grupo Bethia concentran el 29,02% de la propiedad, mientras que los Solari Donaggio, Karlezi Solari y Cortés Solari suman el 35,23%. Sergio Cardone, con un 2,37%, se mantiene como actor neutral. La elección del próximo directorio dependerá de alianzas estratégicas y de cuántos votos logre movilizar cada bloque.
El directorio vigente fue definido en 2023. Ocho miembros fueron electos por el pacto controlador: Enrique Ostalé, María Cecilia Karlezi, Juan Carlos Cortés, Carlo Solari, Germán Quiroga, Paola Cúneo, José Luis Del Río y Alfredo Moreno. En tanto, las AFP –Capital, Cuprum, Modelo, Provida, Habitat y Planvital–, con el 10,02% de la propiedad, eligieron a Andrés Roccatagliata.
Aunque este directorio continuará en funciones hasta abril de 2026, la próxima junta de accionistas marcará un nuevo escenario sin pacto. Según un miembro del pacto, “Lo importante es quién tiene más acciones que el otro. Lograr una mayoría relativa”. El objetivo será alcanzar más cupos que la contraparte para influir en el rumbo estratégico de Falabella.
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Visiones divergentes y movimientos estratégicos
El quiebre interno también se refleja en las diferencias sobre el futuro del grupo. Algunas familias apuestan por fortalecer la operación en Brasil, mientras otras promueven su venta por las constantes pérdidas. En el caso de México, que ya registra números azules, ciertos socios quieren potenciar su crecimiento, mientras otros se muestran cautelosos.
También hay divisiones respecto al enfoque comercial: una facción critica que se haya priorizado la rentabilidad mediante alzas de precios, cediendo espacio a Mercado Libre y reduciendo inversiones en logística y tecnología. No obstante, cualquier negociación con otros accionistas sólo podrá iniciarse después del término oficial del pacto, es decir, el 1 de julio. Hasta ese momento, los actuales miembros están impedidos de establecer alianzas con terceros.
Se estima que el bloque de Cúneo y sus aliados podría asegurar tres directores, y los Solari al menos la misma cifra. Con una estrategia adecuada, podrían incluso sumar un cuarto director si logran sumar a un actor externo. Las AFP, que han reducido su participación en la firma recientemente, podrían jugar un rol clave si deciden desprenderse de más acciones aprovechando el alza en el precio.
Müller y Cardone: factores desequilibrantes
Sergio Cardone, que en 2023 no logró mantenerse en el directorio, podría recuperar relevancia si define una postura clara. Hasta entonces, su elección dependía del apoyo de los Solari Donaggio. Sin embargo, ahora se encuentra en una posición ambigua, aunque su 2,37% podría inclinar la balanza en un escenario fragmentado.
El actor más observado es Tomás Müller, quien, junto a su familia, controla el 5,5% de Falabella. Aunque no pertenece al actual pacto, se ha especulado que podría formar una alianza con la familia Fürst –socios en Mall Plaza–, quienes en 2024 adquirieron el 1,11% del conglomerado. Esta unión podría constituir un bloque con capacidad para influir de manera decisiva.
A este posible reordenamiento se suman movimientos proyectados por el clan Heller Solari, que planea vender un 1% de su participación y quedarse con el 5%. Se especula que Müller sería el posible comprador. Además, parte del grupo Del Río, que hoy controla el 14,38%, podría reducir su participación como parte de una reorganización familiar.
El 1 de julio marcará el fin de un pacto que rigió a Falabella durante 22 años. Ese día comenzará una nueva etapa para la firma, con alianzas aún no reveladas y una competencia directa por el control del directorio. La lucha de poder está servida.











