El sector de transportistas en el Perú ha anunciado la convocatoria a un paro nacional indefinido, tras el fracaso en las negociaciones con el Congreso y el Gobierno.
Esta decisión fue comunicada por Julio Campos, vicepresidente de la Alianza Nacional de Transportistas, luego de una serie de reuniones que no lograron atender las demandas del gremio, entre las que se incluye la derogación de la Ley 32108, relacionada con el crimen organizado, y el archivamiento del proyecto de ley sobre terrorismo urbano.
Ruptura del diálogo y descontento gremial
El anuncio del paro nacional indefinido llega en el segundo día de una paralización de 72 horas convocada por los transportistas. Las conversaciones mantenidas con congresistas no produjeron los resultados esperados, lo que generó frustración entre los líderes gremiales. Campos expresó su indignación ante la falta de voluntad política por parte del Congreso para atender sus demandas, asegurando que “el diálogo se rompió” y que los transportistas no se habían “vendido” como insinuaban algunos sectores.
“Nosotros no podemos darle la espalda a cada uno de ustedes que han sido convocados. Todos los gremios, madres de familia, bodegueros, universitarios, taxistas, mototaxistas, colectiveros, sindicatos, Malvinas, todos los mercados, federaciones, asociaciones, centrales sindicales, comedores, todas las organizaciones sociales que hoy nos dan el respaldo, estamos pidiendo el derecho a la vida”, declaró Campos.
El paro indefinido, cuya fecha exacta será determinada en una asamblea nacional, cuenta con el respaldo de otros sectores de la sociedad civil, incluidos comerciantes, taxistas, mototaxistas, universitarios y trabajadores de mercados. Esta coalición amplia de gremios refuerza la magnitud que podría alcanzar la paralización, con consecuencias significativas para diversas actividades económicas en el país.
Demandas no atendidas: Ley de Crimen Organizado y terrorismo urbano
Uno de los principales puntos de conflicto entre los transportistas y el Congreso es la Ley 32108, que, según los gremios, favorece a la delincuencia de cuello blanco y limita la lucha contra el crimen organizado. Los transportistas exigen su derogación, argumentando que esta ley los deja desprotegidos frente a la creciente inseguridad que afecta al sector.
El proyecto de ley sobre terrorismo urbano es otro tema central en las demandas del gremio. Los transportistas consideran que esta ley agrava la situación de inseguridad en el país y piden que sea archivada. Sin embargo, durante las reuniones con el Congreso, se les informó que ninguna de estas exigencias sería atendida, lo que provocó el quiebre definitivo en las negociaciones.
Walter Carrera, presidente de la Asociación de Transportistas Nacional e Internacional, incluso inició una huelga de hambre frente al Congreso como forma de protesta, exigiendo la derogación de la Ley 32108. Esta medida simbólica refleja el grado de desesperación y descontento de los transportistas ante lo que consideran una falta de acción por parte del Parlamento.
Impacto y reacciones ante el paro nacional
El anuncio de un paro nacional indefinido genera preocupación en varios sectores del país, ya que podría tener un impacto significativo en la actividad económica y en el transporte de bienes y personas. El gremio de transportistas, fundamental para el abastecimiento en diversas regiones del Perú, ha indicado que este paro incluirá no solo a los transportistas de carga y pasajeros, sino también a comerciantes y otros sectores que se sienten afectados por la inseguridad y las políticas del gobierno.
A pesar de las advertencias sobre los posibles efectos de esta medida, Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del Banco Central de Reserva (BCR), señaló que no se espera un impacto considerable en la economía, siempre y cuando la paralización no se extienda por un periodo prolongado.
Armas explicó que “si bien las paralizaciones pueden generar disrupciones temporales, su efecto en la actividad económica sería limitado si se mantienen acotadas en el tiempo”. No obstante, el anuncio de un paro indefinido eleva la posibilidad de que los efectos sean más profundos y prolongados.












