S&P Global Ratings advirtió que Perú enfrenta riesgos económicos importantes de cara a las elecciones generales de abril. La agencia señaló que la ineficacia gubernamental y la fragmentación política podrían alterar la política económica y presionar la calificación soberana del país. El informe destaca que los obstáculos estructurales al crecimiento se ven agravados por la incertidumbre política.
S&P subrayó que la delincuencia y la corrupción lideran las preocupaciones de los ciudadanos. En abril, los peruanos elegirán al presidente, dos vicepresidentes, 60 senadores y 130 diputados para el periodo 2026-2031. La agencia enfatizó que la estabilidad económica y social es “vulnerable a una gobernanza débil e ineficaz”, situación que podría prolongarse después de los comicios. Recordó además que Perú ha tenido “ocho presidentes en sólo 10 años”, lo que limita la continuidad de políticas y la capacidad de ejecución del Estado.
Debilidad institucional y fragmentación electoral
S&P destacó el bajo respaldo ciudadano al Ejecutivo y al Congreso, junto con la marcada fragmentación política. La calificadora precisó que existen “32 candidatos presidenciales”, en su mayoría de partidos pequeños, lo que aumenta la debilidad institucional.
Esta situación favorece la aparición de candidatos poco conocidos en etapas finales de campaña. Según encuestas citadas por S&P, cerca de la mitad de los votantes sigue indecisa a pocos meses de la elección, cuya primera vuelta será el 12 de abril y una posible segunda vuelta el 7 de junio.
A pesar de estos desafíos, la agencia reconoció el rol del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Banco Central de Reserva (BCR) en mantener déficits fiscales moderados y políticas monetarias estables. S&P prevé continuidad de estas medidas tras los comicios, aunque en 2026 se producirá la posible salida de Julio Velarde del BCR y la designación de un nuevo presidente.
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Perspectivas de calificación soberana
S&P advirtió que podría rebajar la calificación soberana en los próximos dos años si se produce un “cambio pronunciado en la política económica” que afecte la confianza y el crecimiento. Un aumento de la deuda o mayores déficits fiscales presionaría negativamente la nota crediticia.
En contraste, la agencia señaló que un escenario político más estable podría permitir una mejora en la calificación. Aun frente a la incertidumbre electoral, la conducción prudente de la política fiscal y monetaria ha sostenido la estabilidad económica y la confianza de los inversionistas en Perú.












