La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) ha tomado la decisión de suspender temporalmente la ejecución del ambicioso proyecto vial denominado “Nueva Vía Rápida Javier Prado: Begonias – Sánchez Carrión”. Esta medida se oficializó tras una mesa de diálogo liderada por el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, en conjunto con la alcaldesa de San Isidro, Nancy Vizurraga, y diversos grupos de representantes vecinales.
El propósito central de esta suspensión es someter toda la infraestructura proyectada a un análisis integral y exhaustivo. Para cumplir con este objetivo, se ha conformado una Comisión Técnica Evaluadora, cuya misión será revisar detalladamente los planos y el impacto de la obra. Aunque la comisión ya ha sido establecida, la comuna capitalina aún no ha revelado el cronograma específico de sus actividades ni los nombres de los especialistas que la integran.
De acuerdo con la información proporcionada por la Municipalidad de Lima, el proyecto permanecerá totalmente paralizado hasta que dicho grupo de trabajo emita un informe técnico final. Este documento será determinante, pues validará o propondrá los ajustes necesarios a los alcances originales de la obra antes de retomar cualquier labor en el terreno. La decisión subraya la importancia de contar con un respaldo técnico sólido ante una inversión de tal magnitud en la capital.
En un comunicado oficial, la MML reafirmó su postura de apertura hacia los ciudadanos involucrados en este proceso de revisión. “Hasta que esta Comisión emita su informe técnico, el proyecto queda suspendido. La Municipalidad de Lima reitera su plena disposición de mantener diálogo abierto enfocados en la búsqueda del bien común”, señalaron las autoridades ediles.
Detalles técnicos y alcance de la infraestructura en evaluación
El proyecto vial, cuya gestión está a cargo de Invermet, contempla una inversión económica significativa que asciende a los S/ 269 millones. La estructura principal diseñada consiste en un puente vehicular elevado de 1.8 kilómetros de longitud, el cual contaría con dos carriles por cada sentido de circulación. El objetivo de este viaducto es conectar estratégicamente la calle Las Begonias con la avenida Arenales para agilizar el tránsito en la zona.
Se estima que, de concretarse la obra, los beneficios alcanzarían a más de 590,000 personas que residen o transitan por los distritos de San Isidro y Lince. La infraestructura está pensada para reducir drásticamente la congestión vehicular en uno de los ejes viales más críticos y saturados de la ciudad de Lima. Sin embargo, la presión de las opiniones vecinales y el posible impacto urbano negativo han sido factores determinantes para postergar el inicio de los trabajos.
Adicionalmente, el plan proyecta un segundo componente de gran envergadura: la construcción de un viaducto elevado de 1.66 kilómetros. Esta estructura se ubicaría en el eje vial comprendido entre la avenida Javier Prado y la avenida Sánchez Carrión, abarcando el sector entre la calle Las Flores y el jirón Trujillo. Este viaducto complementario buscaba dar continuidad al flujo vehicular elevado, mejorando la conectividad transversal en este importante corredor comercial.
Originalmente, el proyecto contaba con un plazo de ejecución de 540 días calendario, el cual ahora se verá inevitablemente afectado por este periodo de evaluación. La suspensión temporal garantiza que no se inicie ninguna intervención física hasta que exista un consenso técnico y social que respalde la seguridad y utilidad de la obra. Por el momento, la ciudad queda a la espera de los resultados que arroje la comisión para definir el futuro de esta vía rápida.
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