Telefónica ha puesto en marcha un agresivo plan para desinvertir en América Latina. La compañía española ha encargado a JP Morgan y White&Case liderar la venta de su filial en México, con el objetivo de concretar la operación antes de su próxima junta de accionistas, donde se formalizará el nombramiento de Marc Murtra como nuevo presidente.
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Este movimiento se suma a las negociaciones en curso para una fusión con Milicom en Colombia y al proceso de venta en Argentina, reafirmando el compromiso de la empresa con su estrategia de desapalancamiento.
El nuevo presidente ha transmitido a banqueros y asesores que estas operaciones son una prioridad inmediata. Telefónica busca cerrar al menos una de estas transacciones en el corto plazo, enviando una señal clara al mercado de que la compañía sigue firme en sus objetivos estratégicos.
Estrategia y resultados financieros
La venta de activos en América Latina no es una novedad en el horizonte de Telefónica. En 2020, la empresa intentó vender su negocio regional como un bloque único bajo la marca Hispam, aunque la falta de ofertas adecuadas llevó al fracaso del proceso. Ahora, la estrategia se ha adaptado: en lugar de un paquete único, las desinversiones se están realizando por país, facilitando la ejecución de acuerdos en diferentes geografías.
En Colombia, Telefónica mantiene negociaciones con Milicom, operador de la marca Tigo, para fusionar sus operaciones en el país. La compañía también está explorando opciones en Argentina, donde ha recibido ofertas de grandes jugadores como América Móvil, del magnate Carlos Slim, y de empresas como Liberty, Iliad y Grupo Clarín. Estas desinversiones cuentan con el respaldo de asesores financieros y legales de primer nivel, lo que refuerza la viabilidad de los procesos en marcha.
La filial de Telefónica en México registró ingresos de 1.318 millones de euros en 2023, con un resultado operativo de tres millones, revirtiendo las pérdidas de 178 millones en 2022. Desde 2019, la compañía opera como un proveedor independiente tras migrar sus clientes a la red de AT&T. Este acuerdo permitió a Telefónica monetizar sus infraestructuras en México, obteniendo 500 millones de euros.
La próxima junta de accionistas se presenta como un momento crucial para la empresa. El relevo en la presidencia y el interés de los principales accionistas, como SEPI, Criteria Caixa y Saudi Telecom, garantizan cierta estabilidad. Sin embargo, un alto voto en contra por parte del capital flotante podría complicar el arranque de la nueva administración.
Perspectivas en otras regiones
Aunque la venta en Colombia parece ser la más avanzada, no se descarta que las operaciones en México o Argentina se aceleren en las próximas semanas. Una vez completadas estas desinversiones, la presencia de Telefónica en la región quedará reducida a países como Venezuela, Perú, Chile, Ecuador y Uruguay, lo que abre nuevas especulaciones sobre el futuro de estos mercados.
En Perú, la empresa ya tomó medidas para reducir capital y absorber pérdidas de 700 millones de euros en 2023. Además, enfrenta litigios con el Gobierno, lo que podría influir en decisiones futuras. En contraste, mercados como Brasil y Chile parecen estar fuera de los planes de venta debido a su relevancia estratégica dentro del grupo.
La estrategia de desinversión en América Latina refleja la necesidad de Telefónica de fortalecer su balance financiero y reducir su deuda. Con estos movimientos, la compañía busca no solo estabilizar su situación económica, sino también posicionarse de manera más competitiva en los mercados donde mantiene operaciones clave.












