Tras conocerse la firma de un acuerdo de cooperación entre los gobiernos de Brasil y China para el desarrollo de un Tren Bioceánico, que conectaría el estado brasileño de Bahía con el puerto peruano de Chancay, el premier Eduardo Arana aclaró que el Estado peruano no ha participado en dicha iniciativa ni tiene planes de realizar inversiones en el proyecto.
Esta declaración refleja la postura oficial del gobierno peruano frente a una propuesta de gran envergadura que podría impactar significativamente en la economía y conectividad nacional. El economista y docente Carlos Aquino sostuvo que, pese a la falta de participación hasta el momento, Perú tiene un interés estratégico en el proyecto y debería estar involucrado “de todas maneras” en el proceso, especialmente en la definición del trazado de la ruta.
Aquino resaltó que el involucramiento del país en la planificación permitiría velar por los intereses nacionales y garantizar ventajas competitivas en la ruta de infraestructura, además de explorar diversas opciones de financiamiento, incluyendo aportes del sector privado y de los países involucrados, China y Brasil. “Aunque Brasil y China financien todo, el que debe trazar el camino es el Perú, beneficiando a las poblaciones más numerosas aquí en el trayecto y donde hay más recursos que explotar”, manifestó a RPP.
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Aunque en el acuerdo de cooperación firmado por Brasil y China no se incluyó formalmente al Perú en los estudios preliminares de viabilidad, Aquino manifestó que es casi inevitable que en algún momento se realice una consulta oficial al país. Según el experto, “van a tener que en algún momento consultarle al Perú porque no pueden hacer un tren por encima […] Nos iban a consultar. Ahora, que no lo hayan hecho ahorita, no sé, pero obviamente tendrán que consultarlo en algún momento”.
Implicaciones del proyecto para Perú
Aquino explicó que el interés de Brasil y China en impulsar este tren bioceánico responde, principalmente, a sus vinculaciones comerciales. China, en particular, es uno de los principales destinos de las exportaciones brasileñas, con ventas que alcanzaron los 94 mil millones de dólares el año pasado, casi cuatro veces más que lo que Perú vendió a China en ese mismo período.
“De tener una vía directa a Chancay, Brasil obviamente se ahorraría mucho tiempo. No solo eso, la mitad de lo que China compra de Latinoamérica es de Brasil. Entonces, para China también es obvio que teniendo un tren que comunique directamente del Pacífico hacia Brasil se ahorraría mucho tiempo”, apuntó el economista Carlos Aquino a RPP.
La fuerte relación económica entre ambos países motiva la búsqueda de rutas eficientes que potencien el comercio bilateral y regional, fortaleciendo también las alianzas estratégicas en la región. Este megaproyecto representa una oportunidad para Perú de ampliar su conectividad con Brasil y China, fortalecer su posición al utilizar el corredor bioceánico para aprovechar el potencial logístico y económico.
Sin embargo, la ausencia inicial de participación formal en el proceso genera preocupación acerca de su capacidad de influir en decisiones clave que afectarán su territorio y economía. La futura involucración del Perú será crucial para que el país saque el máximo provecho y funcione como actor activo en una iniciativa que podría transformar considerablemente la infraestructura logística regional.












