En menos de una semana, el patrimonio neto de Donald Trump cayó de 4.700 millones a 4.200 millones de dólares, según estimaciones de Forbes. Las pérdidas afectan principalmente a sus activos más valiosos, incluida su empresa de tecnología y medios, así como a su extensa cartera inmobiliaria.
El mayor golpe provino de Trump Media and Technology Group, cuya valorización se redujo en un 8% en apenas tres días. La participación de Trump en la compañía, que alcanzaba los 2.200 millones de dólares el miércoles anterior al anuncio, descendió a 2.000 millones. Esta pérdida de 170 millones marca el inicio de una serie de ajustes en su fortuna personal.
Caída generalizada de sus activos inmobiliarios
El impacto también alcanzó al sector inmobiliario comercial. Propiedades como el 1290 de la Avenida de las Américas en Nueva York y el 555 de la calle California en San Francisco, en sociedad con Vornado Realty Trust, vieron reducidos sus valores. Las acciones de Vornado cayeron un 14%, mientras que SL Green, otro actor importante en Nueva York, se desplomó un 15%. En conjunto, se estima que el valor de esa parte del portafolio de Trump bajó de 660 millones a 570 millones de dólares.
Las propiedades de golf tampoco escaparon al retroceso. La cadena de suministros para estos negocios —como pelotas, palos y vestimenta— suele depender de importaciones, lo que los vuelve vulnerables a los aranceles. Pero la amenaza real podría estar en una contracción del gasto de los socios. Un experto del sector señala: “Si entras en recesión, tu esposa te mira y dice: ¿Qué hacemos con esta carísima membresía del club?”.
Los indicadores de empresas similares también muestran señales de alerta. Acciones de compañías como Vail Resorts, Soho House y Topgolf Callaway Brands bajaron más de un 15% desde el miércoles. Si los campos de golf de Trump siguen esa misma tendencia, su patrimonio neto perdería otros 70 millones de dólares.
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Hoteles, criptomonedas y propiedades de lujo, también en descenso
Los activos hoteleros del expresidente tampoco se salvaron. El Trump National Doral, su resort más importante, fue escenario reciente de un evento de LIV Golf, con la presencia del propio Trump. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, declaró: “El presidente Trump implementó aranceles a países que nos han estado estafando durante años para garantizar que los estadounidenses estén mejor para las generaciones venideras”.
Añadió también: “Los activos del presidente están en un fideicomiso administrado por sus hijos mientras él trabaja horas extra para llevar al país a la prosperidad económica”. Además del Doral, Trump posee numerosas unidades de hotel-condominios en Chicago y Las Vegas. Si estos inmuebles redujeran su valor en un 16%, perdería otros 65 millones de dólares. También se estima que su pequeño negocio de licencias y administración habría perdido cerca de 15 millones.
En cuanto a propiedades residenciales, Trump posee múltiples unidades en edificios de lujo. Con una caída promedio del 13% en las acciones de las principales empresas del rubro, su portafolio se habría reducido en unos 20 millones. Incluso sus propiedades más emblemáticas —como Mar-a-Lago o el ático de la Torre Trump— podrían depreciarse un 5%, sumando una pérdida adicional de 32 millones.
La volatilidad del mercado y el factor criptomonedas
Trump contaba con cierta liquidez proveniente de inversiones en bonos y acciones, incluida una participación en Blue Owl Capital, cuya cotización bajó un 22% tras los aranceles. Además, obtuvo ganancias millonarias en criptomonedas, como la inversión de 400 millones en World Liberty Financial y otros 175 millones por ventas del token $TRUMP.
Sin embargo, si parte de ese dinero se mantiene en criptoactivos, los riesgos aumentan. Eric Trump, su hijo, promovió recientemente Ether, que ha perdido un 45% de su valor, incluido un 18% tras los aranceles. Si Trump convirtió la mitad de sus ingresos inesperados en Ether, habría perdido otros 32 millones de dólares.
En resumen, los aranceles no solo golpearon la economía global, sino también la fortuna personal de Trump. Aunque sus negocios no dependen directamente de bienes duraderos importados, la percepción negativa del mercado frente a la incertidumbre generada por sus medidas ha reducido drásticamente el valor de sus activos. Esta pérdida de confianza, más que los aranceles en sí, representa la mayor amenaza para su patrimonio.












