Unilever ha pactado la combinación de su división de alimentos con McCormick & Co. en una operación valorada en US$ 44.800 millones. Este acuerdo dará origen a una nueva potencia global enfocada en el mercado de condimentos, salsas y diversos aderezos. Según los términos establecidos, McCormick pagará a la firma anglo-neerlandesa US$ 15.700 millones en efectivo y el equivalente a US$ 29.100 millones en acciones.
Esta transacción permitirá que Unilever y sus accionistas conserven el 65% de la entidad combinada, la cual integrará marcas icónicas de McCormick como la mostaza French’s. Se trata del mayor movimiento estratégico en la historia de ambas compañías hasta la fecha. El objetivo es reposicionar a Unilever como un líder exclusivo en belleza y cuidado personal, mientras que McCormick se convertirá en un competidor más relevante en el negocio global de alimentos envasados.
La operación se ejecutará mediante un esquema financiero denominado “Reverse Morris Trust”, una modalidad de fusión diseñada específicamente para ser libre de impuestos. Los directorios de ambas corporaciones ya han aprobado la transacción por unanimidad, marcando el fin de una era para Unilever. La compañía ha estado presente en el mercado de alimentos durante casi cien años con marcas como la mayonesa Hellmann’s y Knorr
¿Cómo reaccionaron los mercados ante el anuncio?
Tras el anuncio, las acciones de McCormick, que posee un valor de mercado de US$ 14.400 millones, sufrieron una caída de hasta el 10% en Estados Unidos. Al cierre más reciente, los títulos de la compañía acumulaban un descenso total del 21% en lo que va del presente año. Por su parte, las acciones de Unilever bajaron un 5,1% en la bolsa de Londres tras conocerse la noticia.
Unilever cuenta actualmente con una capitalización de mercado aproximada de 99.000 millones de libras esterlinas, lo que equivale a unos US$ 131.000 millones. A pesar de su larga tradición en el sector alimenticio, la empresa busca simplificar su estructura operativa y enfocarse en segmentos de mayor crecimiento. La magnitud del acuerdo refleja la necesidad de adaptación ante los nuevos desafíos del consumo masivo.
Aunque McCormick es una empresa significativamente más pequeña, generando solo la mitad de las ventas del segmento de alimentos de Unilever, el acuerdo genera dudas. Analistas de RBC Capital Markets, como James Edwardes Jones, señalaron que, aunque logra el enfoque en cuidado personal, no parece una transición fluida. Los inversores se mantienen cautos ante la integración de estas dos estructuras de negocios tan dispares.
Desafíos del sector
Las grandes empresas de alimentos han enfrentado un panorama complicado en los últimos años debido a la reducción del poder adquisitivo de los consumidores. Muchos usuarios han optado por recortar sus gastos o elegir marcas blancas más económicas para sus hogares. Además, la creciente popularidad de los medicamentos para bajar de peso, como los GLP-1, ha alterado los hábitos de alimentación.
Esta tendencia ha llevado a que muchas personas consuman menos productos procesados o prefieran alimentos mucho más frescos en su dieta diaria. El director ejecutivo de Unilever, Fernando Fernandez, ha manifestado que el crecimiento futuro de la empresa está en la belleza y el bienestar. Por ello, la desinversión en alimentos responde a una visión estratégica de largo plazo adaptada a las nuevas demandas.
La empresa resultante de esta combinación se denominará McCormick y proyecta alcanzar ingresos anuales de aproximadamente US$ 20.000 millones. Contará con un portafolio robusto de marcas reconocidas en especias, hierbas, condimentos y diversas ayudas de cocina. Brendan Foley, actual CEO de McCormick, permanecerá al frente de la compañía desde su sede principal ubicada en Hunt Valley, Maryland.
Una vez que se complete formalmente el acuerdo, Unilever tendrá la facultad de nombrar a 4 de los 12 miembros que integrarán el directorio. Asimismo, la firma anglo-neerlandesa mantendrá una participación directa del 9,9% en la nueva estructura de la empresa de alimentos. El resto de la propiedad, un 55,1%, quedará en manos de los actuales accionistas de Unilever.














