Las ventas minoristas británicas cayeron con más fuerza que lo previsto en mayo, lo que subraya el impacto cada vez mayor que está teniendo en la economía la subida de precios desde que se votó a favor del Brexit.
Incluso antes de las elecciones de la semana pasada que dejaron al país sin un gobierno con una mayoría absoluta y en medio de la incertidumbre política, las ventas minoristas cayeron un 1,2% mensual en mayo, un descenso superior a la media prevista por los economistas de la agencia internacional Thomson Reuters, que apuntaba a una baja de un 0,8 por ciento.
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Este descenso se produce después del inesperado salto de abril, que los economistas calificaron de algo probablemente pasajero.
Los hogares británicos se han visto afectados por una inflación más alta, causada en buena medida por la depreciación de la libra esterlina desde el referendo del año pasado en el que Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea, sumado a una desaceleración en el crecimiento de los salarios, publicó Reuters.
“Los precios minoristas más altos en todos los sectores parecen haber sido un factor significativo en la desaceleración del crecimiento”, indicó la representante de la Oficina Nacional de Estadística, Kate Davies en referencia a los volúmenes de ventas inferiores a lo esperado en mayo.
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