Internacionales
Jueves, 27 de Junio del 2013

Mercados en China: En donde los productos Louis Vuitton, Rolex o Chanel se regalan

En estos comercios la clave está en la negociación.

Seguramente se ha dado un paseo por mercados ubicados en las entrañas de Lima, en donde todo se vende más barato y en donde los vendedores incluso afirman que la marca es original. Pues en China, ya sea en el mercado de Lohu en Shenzhen o en el Silk Market de Bijing, o en Shanghái, las carteras Louis Vuitton, los relojes Rolex o las camisetas Polo se venden a precios de regalo. Se trataría de comercios en donde las copias e imitaciones de reconocidas marcas dominan la oferta y en donde el poder de negociación es la clave para obtener buenos precios.

Estos centros comerciales, que se venden a sí mismos como una experiencia tan ineludible como visitar la Gran Muralla o comer pato lacado, son muy parecidos a los ‘sanadresitos’ colombianos. Cada uno de sus pisos está especializado en algún producto. Carteras, relojes, billeteras, zapatos, trajes de seda, dispositivos electrónicos y ropa en general dominan el paisaje comercial.

A continuación, diez claves que sirven para que los vendedores chinos no lo ‘tumben’ y para obtener muy buenos precios en sus compras.

1. El que busca encuentra: La oferta es bastante amplia, no se deje abrumar. Antes de averiguar precios y comenzar la negociación, detecte cuál es el producto que quiere llevarse a casa. Tampoco compre por comprar, no llene su maleta de productos simplemente porque le parecen baratos.

2. Matemática pura: La calculadora es el ‘papel’ en el que se negocia el precio. El vendedor hará su primera oferta y le dirá que es especial para un ‘amigo’. Usted hará su contraoferta escribiendo en la calculadora y comenzará la negociación. Siempre ofrezca el 10 por ciento de lo que le pide el vendedor y vaya subiendo poco a poco.

3. Compre en grupo: Si es posible, compre en volumen, así obtendrá mejores precios a la hora de negociar. Acuerde con sus compañeros de viaje un sitio para comprar todos los relojes, por ejemplo.

4. Vale amagar: Una buena táctica para obtener un buen precio es abandonar el local aduciendo que en otro le dan un mejor precio. Si al amagar que se va del almacén la vendedora lo toma del brazo para evitar su huida, tiene la sartén por el mango para cerrar el negocio.

5. No se fíe del idioma: Debido al inmenso flujo de turistas extranjeros, los vendedores chinos tienen un muy aceptable nivel de español, inglés y francés. Así que no revele en voz alta sus planes de negociación porque seguramente se estará delatando sin saberlo.

6. Recuerde que son copias: Encontrar un producto original en estos mercados es una utopía. Nunca olvide que son copias e imitaciones muy bien hechas. También es clave examinar la calidad de la copia para saber cuánto dinero debe pagar, ya que la calidad de las imitaciones varía. Muy seguramente lo podrán llevar por una puerta oculta dentro del mismo local en el que le ofrecerán copias de mejor calidad. Ojo, es mejor estar acompañado en estas ocasiones para no sentirse amenazado.

7. Vea otras opciones: Si en un almacén se da cuenta que su capacidad de negociación está reducida, ya sea porque empezó a ofertar con un precio muy alto o porque el vendedor no da su brazo a torcer, no dude en visitar otro local. La oferta es inmensa y los productos que se ofrecen son los mismos.

8. Averigüe experiencias pasadas: En la medida de lo posible, trate de averiguar con otro cliente cuánto le cobraron por un producto por el que usted esté interesado. Esa maniobra le dará una referencia sobre cuánto debe pagar. No está de más ‘espiar’ a otro cliente mientras negocio un producto.

9. No pierda las dimensiones: No se ‘cierre a la banda’ a la hora de negociar. Recuerde, por ejemplo, que 10 yuanes son casi 3.000 pesos, así que no deje de comprar un producto que de verdad quiere si la diferencia en la negociación es mínima. También tenga presente que en la gran mayoría de almacenes reciben dólares y euros a la misma tasa de cambio que en un banco chino.

10. Puede decir no: Por último, no olvide que está en todo su derecho a decir que no. La presión que ejercen los vendedores puede ser agobiante, pero siéntase en total libertad de abandonar la tienda sin comprar nada. Eso sí, no gaste mucho tiempo en negociaciones infructuosas, ya que en estos inmensos mercados el tiempo es oro.

 

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